Homefulness: el hogar como espacio de bienestar
Esa sensación de confort y tranquilidad que experimentamos al llegar a casa tiene un hombre: homefulness. Tomando como punto de partida la decoración de interiores, esta nueva vertiente del mindfulness promueve la sensación de plenitud en el hogar como una herramienta más para encontrar la armonía en el día a día.
¿Qué es el homefulness?
Una de las primeras en emplear el término homefulness fue la escritora Tiffany Watt Smith en su obra The Book of Human Emotions (‘El libro de las emociones humanas’). Es un concepto que hace referencia a las sensaciones reconfortantes que nos transmite el hogar y al placer de llegar a casa y experimentar seguridad y tranquilidad.
Este fenómeno, que conecta las emociones con el aquí y el ahora (igual que el mindfulness), está claramente determinado por el ambiente del espacio que habitamos. Por este motivo, el interiorismo tiene un papel fundamental en la búsqueda de esa armonía.
¿Cómo introducir el homefullness en el hogar?
Mientras que las técnicas de minfdulness (atención plena) se centran en la mente, el homefulness (la plenitud en el hogar) se centran en el espacio. Estas son algunas de las claves para transformar el hogar en un refugio de sosiego y comodidad.
- Simplificar la decoración: no se trata de caer en el minimalismo, pero sí de reducir en la medida de lo posible la cantidad de objetos que no aportan ningún valor estético o emocional.
- Introducir formas y elementos naturales: las sábanas de lino, las alfombras de yute, los suelos laminados, la piedra vista… Los acabados naturales y otros elementos como las plantas aportan frescura a la decoración y ayudan a reducir el estrés.
- Formas y colores suaves: las formas redondeadas y las estructuras orgánicas proporcionan ligereza. En combinación con los tejidos suaves y los colores pastel contribuyen a la creación de ambientes reconfortantes.
- Distribución ordenada: mantener el orden es fundamental para que el hogar transmita toda esa energía homefulness. La limpieza visual, conservando únicamente los elementos que generan sensaciones agradables (por ejemplo, una fotografía o un recuerdo de un viaje), ayudará a lograr ese equilibrio. Estas sensaciones se pueden potenciar con el empleo de velas aromáticas, incienso o pequeños elementos de iluminación en lugares estratégicos de la casa como el salón o el dormitorio.